viernes, 15 de septiembre de 2017

El federalismo anarquista - Ángel Cappelletti




En el seno de la Primera Internacional los partidarios de Bakunin solían autodenominarse «federalistas» (por oposición a los seguidores de Marx, a quienes llamaban «centralistas»).

En tal contexto parece evidente que «federalista» se toma como sinónimo de «antiautoritario» y que el término «autoritario» es considerado, a su vez, como equivalente a «centralista».

Estos adjetivos que, en primer término, marcaban diferentes posiciones frente a la organización de la Internacional obrera, sirvieron inmediatamente para señalar también diferentes modos de interpretar la organización de la futura sociedad socialista.

No fueron, sin embargo, Bakunin y sus discípulos quienes primero utilizaron el concepto de «federalismo». Ya Proudhon había elaborado una teoría de la federación como contrapartida de la teoría del Estado y, al mismo tiempo, de la economía política clásica.[1]

El «federalismo», tal como lo entienden los bakuninistas (y, posteriormente, Kropotkin, Malatesta, etc.), no debe confundirse, en modo alguno, con el federalimso puramente político o con la mera descentralización administrativa, que muchas veces ha sido postulada por ciertos sectores del liberalismo y otras ha servido inclusive como careta de la reacción aristocrática y clerical. Recuérdese que durante la Revolución Francesa los girondinos se proclamaron partidarios de la república federal y que en nuestro siglo la Action Française defendía (no sin citar a Proudhon) la idea de una Francia federal (por oposición a la Francia centralista, que presumía de origen jacobino).

«Federalismo» significa, para los anarquistas, una organización social basada en el libre acuerdo, que va desde la base local hacia los niveles intermedios de la región y de la nación y, por fin, hacia el plano universal de la humanidad.

Así como los individuos se asocian libremente para formar comunas, las comunas se asocian libremente hasta constituir la federación local; las federaciones locales lo hacen, a su vez, para formar federaciones regionales o nacionales; éstas, por fin, se agrupan, siempre mediante pactos libremente concertados, en una federación universal. El principio federativo implica, pues, un movimiento contrario al principio estatal, que se realiza desde arriba hacia abajo. Y en este sentido sería totalmente erróneo (aun utilizando los recursos de un menguado y pueril estructuralismo) considerar que la federación defendida por el anarquismo no es sino otro modo de designar al Estado.

Por otra parte, el federalismo anarquista se refiere, ante todo, a la organización económica: la toma de los medios de producción por parte de los productores libremente asociados. Y esto supone, evidentemente, la autogestión.

La comunidad de los trabajadores, que decide con absoluta autonomía la producción, la distribución y el consumo de los bienes, decide también todos los aspectos de la vida social, de la administración, de la sanidad, de la educación, de la cultura, etc. Y desde este punto de vista sustituye a toda autoridad política (...)

[1] Proudhon sin embargo, en su obra Del principio federativo (1863). al polemizar con los nacionalistas de su época, parece haber considerado la federación sólo como una etapa hacia la anarquía, meta final y remota (G. Woodcok, El anarquismo, Barcelona, 1979, p. 132). Cf. B. Voyenne, Le féderalisme de P. J. Proudhon, París, 1973.

Ángel Cappelletti

Fragmento del Libro La Ideología anarquista de Ángel Cappelletti. (El título de la entrada no corresponde al orginal)

martes, 5 de septiembre de 2017

El 14 y 15 de Octubre se desarrollará el Encuentro del Libro y la Propaganda Anarquista

El encuentro celebrará su sexta edición en la Comuna de Cerro Navia 


El primer Encuentro del Libro y la Propaganda Anarquista se efectuó en 2012. Desde entonces ha transitado por diferentes comunas de Santiago. Esta vez la cita tendrá lugar en Espacio Liberado El Jardín, Comuna de Cerro Navia. A continuación compartimos el comunicado difundido desde la Coordinación del Encuentro.

"Pensamos que como individuos que se posicionan desde una postura anárquica y revolucionaria, la nunca suficiente pero siempre irreductible difusión de herramientas para nuestra liberación debe continuar construyendo caminos cada vez más anchos dando a conocer imaginarios y perspectivas de diversos tiempos y lugares. Imaginarios donde podamos contrastar nuestras propias experiencias portando esas ideas y herramientas prácticas al terreno donde se pueda probar su coraje en nuestras vidas individuales y colectivas. 

Tanto en este territorio que habitamos como en el resto del mundo corren días cada vez más difíciles para quienes tenemos que vender nuestros cuerpos y mentes a la acumulación de capital. Los índices de contaminación de todo tipo se hacen más difíciles de esconder para las grandes empresas y sus absurdas campañas de ahorro, mientras siguen su curso proyectos mega devastadores como el IIRSA o el MAPA. La precarización de todos los aspectos de nuestras vidas se evidencia a través de síntomas como depresión, frustración, ansiedad, rabia y otros que sentimos cada vez más seguido al vivir para gustos de los poderosos. 

Escuchamos charlatanerías de distintos colores y emblemas que parecen siempre hablar de lo que necesitamos, pero que realmente sólo se ocupan y preocupan de sus necesidades, llamándonos a participar, desde todas las trincheras políticas, en circos como el que se realizará nuevamente en este territorio en noviembre cuyo propósito es mantener el show de su legitimidad. Este mecanismo sólo ha servido para mantenernos en el lugar que estamos, constituyéndonos como pequeños engranajes de la maquinaria patriarcal y capitalista, reproduciendo su legado hasta en lo más íntimo de nuestras vidas, llevándonos a utilizar, una y otra vez, las armas del enemigo que terminan por usarnos a nosotros/as; su legalidad, su marco práctico y teórico, sus referentes culturales, sus gustos, etc.

Pero nosotros/as no llamamos simplemente a la negación en el hecho y en la idea del mundo autoritario. Nuestra propuesta anárquica se funda en la lucha permanente por construir un mundo donde no existan mandatos ni obediencias. Es en el apoyo mutuo entre nosotros/as donde se hacen reales las prácticas e ideas antiautoritarias, abandonando el disfraz que nos han obligado a usar demócratas, católicos, conservadores, izquierdistas y todos los que sustentan este mundo de miserias y sus instituciones. Porque, admitámoslo, no hay escapatoria ni del Estado ni de la permanente crisis capitalista. Por eso hacemos un llamado a confrontarla. 

Sabemos que sólo leyendo, discutiendo o meramente difundiendo ideas de libertad todo puede mantenerse tal y como está, alimentando el espectáculo de la disidencia hecha fetiche, vaciada de contenido y mercantilizada como una oferta más dentro del supermercado de las identidades. Pero pensamos que podemos hacer estas ideas realmente un peligro contra los poderosos si existe organización y decisión de lucha anárquica y revolucionaria.

Los espacios de encuentro sirven para hacer redes prácticas de complicidad y para que se conozcan proyectos y hechos reales de lucha. También son útiles para aportar a la teoría que derive en acción dando cuenta de que todas nuestras proyecciones y aspectos de la vida pueden realizarse de manera horizontal y libremente asociadas, teniendo siempre presente que es necesario luchar contra nuestros propios demonios individuales y colectivos cambiando el prisma de qué y cómo nos afecta. Creemos necesario cuestionar múltiples aspectos en nuestras existencias dejando de echarnos la culpa por todas las dificultades de la vida, aclarando que siempre intentarán controlar nuestras mentes y manos en beneficio solamente de ellos y sus diversos privilegios.

Por esto y mucho más, si quieres compartir tus inquietudes antagónicas a lo impuesto, si quieres conocer proyectos en lo concreto de luchas antiautoritarias, si quieres poner en discusión perspectivas individuales y colectivas, o si quieres venir a compartir o buscar armas contra el fascismo, la autoridad, el patriarcado y el Estado que reafirmen las vías revolucionarias, horizontales y autogestionadas, es que tenemos nuevamente el placer de invitarte al 6to Encuentro del Libro y la Propaganda Anarquista de Santiago, que se llevará a cabo los días 14 y 15 de Octubre. 

Nuestra intención es alejarnos lo más posible de perpetuar cualquier fetiche de la palabra impresa o lo meramente teórico, entendiendo los límites y las contradicciones que plantea esta actividad, y al mismo tiempo reafirmándola como una instancia más en la que se cumpla la cada vez más abandonada costumbre de vernos cara a cara.

¡Contra el circo electoral y las instituciones que lo sostienen y fundamentan!

¡Contra El estado, la autoridad y el patriarcado, tanto en nuestras vidas individuales como donde habitamos!


¡Por la organización para la liberación de todo lo que nos convierte en esclavos/as!


¡Complicidad y solidaridad con los/as presos/as y las luchas que llevan compañeros/as anárquicos, aquí y en toda la orbe!


¡Seguimos construyendo y avanzando hacia la Anarquía!


En algún lugar del Valle del Maipo, Pikunmapu, territorio dominado por el Estado Chileno. Coordinación del 6to Encuentro del Libro y la Propaganda Anarquista de Santiago, 2017.

PD: Ojalá estuviera de más decirlo, pero no se admitirán conductas autoritarias, misóginas, sexistas, racistas ni transfóbicas. Actividad libre de humo y alcohol y abierta para todo aquel que se sienta interesado/a"

Par acceder al link del evento pueden hacer clic aquí

viernes, 4 de agosto de 2017

Anarquía ¿Orden o desorden? - Piotr Kropotkin


Se nos reprocha a menudo por aceptar como denominación esta palabra anarquía, que asusta tanto a tantas personas. “Sus ideas son excelentes”, nos dicen, “pero deben admitir que el nombre de su bando es una desafortunada elección. Anarquía en el lenguaje común es sinónimo de desorden y caos; la palabra trae a la mente la idea del choque de intereses, de individuos luchando, lo que no puede conducir al establecimiento de la armonía”.

Comencemos por señalar que un bando dedicado a la acción, un bando que representa una nueva tendencia, rara vez tiene la oportunidad de escoger un nombre para sí. No fueron los Mendigos de Brabante quienes inventaron su nombre, que más adelante se hizo conocido. Sino que, comenzando como un apodo —y uno bien escogido— fue asumido por el partido, aceptado en general, y pronto se convirtió en su orgulloso título. Se verá más tarde además que esta palabra resumía toda una idea.

¿Y los Sans-culottes de 1793? Fueron los enemigos de la revolución popular quienes idearon este nombre; pero también resumía toda una idea — aquella de la rebelión del pueblo, vestido de rabia, cansado de la pobreza, en oposición a todos los monarquistas, los supuestos patriotas y Jacobinos, los bien vestidos y los listos, aquellos que, a pesar de sus pomposos discursos y de los homenajes que les hacían los historiadores burgueses, eran los reales enemigos del pueblo, despreciándolo profundamente por su pobreza, por su espíritu libertario e igualitario, y por su entusiasmo revolucionario.

Fue igual con el nombre de los Nihilistas, que confunde a los periodistas tanto y condujo a tantos juegos de palabras, buenos y malos, hasta que se entendió que no se refería a una secta peculiar —casi religiosa—, sino a una fuerza revolucionaria real. Acuñado por Turgenev en su novela Padres e Hijos, fue adoptado por los “padres”, que usaron el apodo para vengarse por la desobediencia de los “hijos”. Pero los hijos lo aceptaron y, cuando más tarde comprendieron que daba pie a confusiones e intentaron deshacerse de él, esto fue imposible. La prensa y el público no describiría a los revolucionarios rusos con ningún otro nombre. De todos modos el nombre no estaba para nada mal escogido, pues nuevamente resumía una idea; expresa la negación de la actividad completa de la civilización presente, basada en la opresión de una clase sobre otra — la negación del presente sistema económico. La negación del gobierno y el poder, de la moral burguesa, del arte por el bien de los explotadores, de las modas y costumbres que son grotescas o nauseabundamente hipócritas, de todo lo que la sociedad presente ha heredado de los siglos pasados: en una palabra, la negación de todo lo que la civilización burguesa hoy trata con reverencia.

Fue igual con los anarquistas. Cuando emergió un bando dentro de la Internacional que negaba la autoridad a la Asociación y además se rebelaba contra la autoridad en todas sus formas, este bando al comienzo se denominó federalista, luego anti-estatista o anti-autoritario. En aquel período de hecho evitaron usar el nombre anarquista. La palabra an-arquía (así es como se escribía entonces) parecía identificar al bando demasiado cerca de los Proudhonianos, a cuyas ideas sobre la reforma económica en ese momento se oponía la Internacional. Pero es precisamente por esto —para causar confusión— que sus enemigos decidieron hacer uso del nombre; después de todo, hizo posible decir que el nombre mismo del anarquista probaba que su única ambición era crear desorden y caos sin preocupación por el resultado.

El bando anarquista rápidamente aceptó el nombre que se le había dado. Al comienzo insistió en el guión entre an arquía y, explicando que de esta forma la palabra an-arquía —que viene del griego— significa “sin autoridad” y no “desorden”; pero pronto aceptó la palabra como era, y dejó de darle trabajo extra a los correctores y lecciones de griego al público.

Así que la palabra volvió a su significado básico, normal, común, como fue expresado en 1816 por el filósofo inglés Bentham, en los siguientes términos: “El filósofo que desea reformar una mala ley”, dijo, “no predica una insurrección en su contra... El carácter del anarquista es muy distinto. Él niega la existencia de la ley, rechaza su validez, incita a las personas a rehusarse a reconocerla como ley y a levantarse contra su ejecución”. El sentido de la palabra se ha vuelto más amplio hoy; el anarquista niega no sólo las leyes existentes, sino todo poder establecido, toda autoridad; sin embargo su esencia ha seguido siendo la misma: se rebela —y es aquí desde donde comienza— contra el poder y la autoridad en cualquiera de sus formas.

Pero, se nos dice, esta palabra trae a la mente la negación del orden, y en consecuencia la idea de desorden, o caos.

Sin embargo asegurémonos de entendernos — ¿de qué orden hablamos? ¿Es de la armonía con la que soñamos los anarquistas, la armonía en las relaciones humanas que se establecerá libremente cuando la humanidad deje de dividirse en dos clases, una de las cuales es sacrificada para el beneficio de la otra, la armonía que emergerá espontáneamente de la unión de intereses cuando todos pertenezcan a una y la misma familia, cuando cada cual trabaje por el bien de todos y todos por el bien de cada cual? ¡Obviamente no! Aquellos que acusan a la anarquía de ser la negación del orden no están hablando de esta armonía del futuro; están hablando del orden como se piensa en nuestra sociedad presente. Así que veamos qué es este orden que la anarquía quiere destruir.

Orden hoy —lo que ellos quieren decir con orden— es nueve décimos de la humanidad trabajando para proveer de lujos, placer y satisfacción a las más desagradables pasiones para un puñado de ociosos. Orden es nueve décimos siendo privados de todo lo que es condición necesaria para una vida decente, para el desarrollo razonable de las facultades intelectuales. Reducir a nueve décimos de la humanidad al estado de bestia de carga viviendo de día en día, sin nunca osar pensar en los placeres provistos al hombre por el estudio científico y la creación artística — ¡eso es orden!

Orden es pobreza y hambruna vueltos el estado normal de la sociedad. Es el campesino irlandés muriendo de inanición; e los campesinos de un tercio de Rusia muriendo de disentería y tifus, y de hambre tras la escasez — en un tiempo en que el grano almacenado está siendo enviado al exterior. Es el pueblo de Italia reducido a abandonar su fértil campo y a vagar por Europa buscando túneles que cavar, donde arriesgan ser enterrados luego de existir sólo unos pocos meses. Es la tierra usurpada al campesino para criar animales para alimentar a los ricos; es la tierra abandonada y sin trabajar en vez de ser restaurada para quienes no piden más que cultivarla.

Orden es la mujer vendiéndose para alimentar a sus hijos, es el niño reducido a estar callado en una fábrica o a morir de inanición, es el trabajador reducido al estado de máquina. Es el fantasma del trabajador alzándose contra el rico, el fantasma del pueblo alzándose contra el gobierno. Orden es una minoría infinitesimal elevada a posiciones de poder, que por esta razón se impone sobre la mayoría y que cría a sus hijos para ocupar las mismas posiciones más tarde de modo de mantener los mismos privilegios mediante el engaño, la corrupción, la violencia y la matanza.

Orden es la continua guerra de hombre contra hombre, oficio contra oficio, clase contra clase, país contra país. Es el cañón cuyo rugido nunca cesa en Europa, es el campo abandonado, el sacrificio de generaciones completas en el campo de batalla, la destrucción en un solo año de la riqueza construida en siglos de duro trabajo. Orden es esclavitud, el pensamiento encadenado, la degradación de la especie humana mantenida por la espada y el látigo. Es la repentina muerte por una explosión o la muerte lenta por sofoco de cientos de mineros que estallan o son enterrados cada año por la codicia de sus patrones — y son fusilados tan pronto como osan quejarse.

Finalmente, orden es la Comuna de París, ahogada en sangre. Es la muerte de treinta mil hombres, mujeres y niños, cortados en pedazos por proyectiles, fusilados, enterrados en cal viva tras las calles de París. Es el rostro de la juventud de Rusia, encerrada en prisiones, enterrada en las nieves de Siberia, y —en el caso de los mejores, los más puros, y los más devotos— estrangulados en el nudo corredizo de la horca. ¡Eso es orden! Y desorden — ¿a qué le llaman ellos desorden?

Es el alzamiento del pueblo contra este vergonzoso orden, rasgando sus ataduras, rompiendo sus cadenas y avanzando a un futuro mejor. Es los más gloriosos actos en la historia de la humanidad. Es la rebelión del pensamiento en la víspera de la revolución; es la derrota de hipótesis sancionadas por siglos inmutables; es la ruptura de un torrente de ideas nuevas, o de osados inventos, es la solución de problemas científicos. Desorden es la abolición de la esclavitud ancestral, es el surgimiento de las comunas, la abolición de la servidumbre feudal, los intentos de abolición de la servidumbre económica.

Desorden es las revueltas campesinas contra sacerdotes y terratenientes, quemando castillos para hacer espacio para cabañas, abandonando los antros para tomar su lugar al sol. Es Francia aboliendo la monarquía y asestando un golpe mortal a la servidumbre en toda la Europa occidental. Desorden es 1848 haciendo temblar a los reyes, y proclamando el derecho al trabajo. Es el pueblo de París luchando por una nueva idea y, cuando muere en las masacres, dejando a la humanidad la idea de la comuna libre, y abriendo el camino hacia la revolución que podemos sentir aproximándose y que será la Revolución Social.

Desorden —lo que ellos llaman desorden— es períodos durante los que generaciones completas mantienen una lucha sin cesar y se sacrifican por preparar a la humanidad para una existencia mejor, por deshacerse de la esclavitud pasada. Es períodos durante los que el genio popular toma libre vuelo y en unos pocos años hace gigantes avances sin los cuales el hombre habría seguido en el estado de esclavo ancestral, una cosa rastrera, degradado por la pobreza. Desorden es el estallido de las más finas pasiones y los más grandes sacrificios, ¡es la épica del supremo amor a la humanidad!

La palabra anarquía, que implica la negación de este orden e invoca el recuerdo de los mejores momentos en las vidas de los pueblos — ¿no está bien escogido para un bando que avanza hacia la conquista de un mejor futuro?


 Le Révolté, 1881


Fuente: rebeldealegre

viernes, 28 de julio de 2017

El 19 y 20 de agosto se celebrará la Primera Feria del Libro en Resistencia

Se esperan dos días cargados de actividades culturales, presentaciones y conversatorios 


Los días sábado 19 y domingo 20 de agosto se realizará la primera Feria del Libro en Resistencia, actividad convocada por el Sindicato de Oficios Varios de Santiago y que contará con la colaboración de decenas de individualidades y organizaciones libertarias. La feria será ideal para hacerse con un buen libro o para participar del intenso cronograma de actividades gratuitas que se preparan para la ocasión.

El Sindicato de Oficios Varios es una asociación anarcosindicalista que se comenzó a gestar en las «Jornadas Ácratas y Anarcosindicalistas por un Mundo Nuevo», celebradas en Santiago, el 5 de diciembre de 2015. Entonces surgió la necesidad de generar un espacio de comunicación permanente entre compañeros y compañeras. Es así como tras varios meses de asambleas, el sábado 19 de marzo de 2016 se fundó formalmente la asociación. Sus principios son, entre otros, el apoyo mutuo, la autonomía, la autogestión, el feminismo y la acción directa. Contra el capitalismo, el patriarcado, el Estado y la destrucción contaminante de los ecosistemas, proponen la solidaridad y organización sin jerarquías, pues sostienen que solo a través de la horizontalidad se logrará construir una sociedad sin clases, violencia ni explotación.

 

Esperemos entonces la Feria del Libro en Resistencia se consolide como un espacio de diálogo y reflexión libertarias, en donde todas las participantes retroalimenten sus proyectos y los anhelos por un mundo sin ninguna clase de dominación. 

 

La Feria del Libro en Resistencia tendrá lugar en la Casa del Comunismo Libertario, centro cultural autogestionado ubicado en Calle Naniel Cox 1910, Comuna de Santiago. 

 

Para conocer más detalles e información actualizada de la feria, pueden hacer clic aquí 


miércoles, 26 de julio de 2017

Los anarquistas contra el parlamento - Errico Malatesta

El siguiente texto ha sido tomado de «Elecciones y Anarquismo de Saverio Merlino y Errico Malatesta», libro conformado por una serie de textos de 1897 presentes en la prensa obrera italiana, en donde Malatesta y Merlino debaten acerca de las elecciones, el parlamentarismo y el problema del poder.


Estoy informado de que los socialistas parlamentarios de Italia dicen que yo, de acuerdo con Merlino, encuentro útil que los socialistas anárquicos participen en las luchas electorales votando por el candidato más avanzado. Dado que me hacen el honor de ocuparse de mi opinión, no se me estimará presuntuoso si me apresuro a poner en su conocimiento y en el de la población lo que verdaderamente pienso de la cuestión. 

Por cierto, no critico a mi amigo Merlino que piense como quiera y lo diga sin reticencias. Hubiera preferido que antes de anunciar públicamente un cambio de táctica -que no tiene ningún valor si no es aceptado por los compañeros- discutiera más a fondo la cosa entre aquellos del partido al cual ha pertenecido hasta ahora y con el cual espero que querrá continuar combatiendo. Pero también esto, más que culpa de Merlino, lo es de la crisis prolongada que ha afligido a nuestro partido y del estado de reorganización todavía incipiente en el que nos encontramos. 

Sin embargo, es necesario hacer constar que lo que Merlino ha dicho en relación al parlamentarismo y a las luchas electorales no es otra cosa que una opinión personal, que no puede prejuzgar la táctica que adoptará el partido socialista anárquico. 

Por mi parte -a pesar de que me disguste disentir en asunto tan importante con un hombre de valor como Merlino y al que me ligan tantos vínculos de afecto- me siento obligado a declarar que, según mi parecer, la táctica preconizada por Merlino es nefasta y conduciría fatalmente a la renuncia de todo el programa socialista anárquico. Y creo poder afirmar que así lo piensan todos o casi todos los anarquistas. 

Los anarquistas permanecen, como siempre, adversarios decididos del parlamentarismo y de la táctica parlamentaria. Adversarios del parlamentarismo porque creen que el socialismo sólo debe y puede realizarse mediante la libre federación de las asociaciones de producción y de consumo, y que cualquier gobierno -el parlamento inclusive- no sólo es impotente para resolver la cuestión social y armonizar y satisfacer los intereses de todos, sino que constituye por sí mismo una clase privilegiada con ideas, pasiones e intereses contrarios a los del pueblo, a quien tiene forma de oprimir con las fuerzas del pueblo mismo. Adversarios de la lucha parlamentaria, porque creen que ésta, lejos de favorecer el desarrollo de la conciencia popular, tiende a deshabituar al pueblo del cuidado directo de sus propios intereses y es una escuela, para unos de servilismo, y para otros de intrigas y mentiras. 

Estamos lejos de desconocer la importancia de las libertades políticas. Pero las libertades políticas no se obtienen sino cuando el pueblo se muestra decidido a conseguirlas; ni, una vez obtenidas, duran y tienen valor sino cuando los gobiernos sienten que el pueblo no soportaría la supresión de las mismas.

Acostumbrar al pueblo a delegar en otros la conquista y la defensa de sus derechos, es el modo más seguro de dejar vía libre al arbitrio de los gobernantes. El parlamentarismo es mejor que el despotismo, es verdad; pero sólo cuando representa una concesión hecha por el déspota por miedo a lo peor. Entre el parlamentarismo aceptado y elogiado y el despotismo sufrido por la fuerza, con el ánimo dispuesto a la rebelión, es mil veces mejor el despotismo. 

Sé bien que Merlino da a las elecciones una importancia mínima y quiere, como nosotros, que la lucha verdadera se lleve adelante en el pueblo y con el pueblo. Sin embargo, los dos métodos de lucha son incompatibles, y quien acepta ambos acaba fatalmente sacrificando al interés electoral toda otra consideración. La experiencia lo prueba, y la natural tendencia a vivir tranquilo lo explica. 

Y Merlino demuestra comprender bien el peligro cuando dice que los socialistas anárquicos no tienen necesidad de presentar candidatos propios, dado que ellos no aspiran al poder y no saben qué hacer con él. Pero, ¿es ésta una posición sostenible? Si en el parlamento se puede hacer el bien, ¿por qué habrán de hacerlo los demás y no nosotros, que creemos tener más razón que ellos? Si no aspiramos al poder, ¿por qué ayudar a quienes aspiran a él? Si no sabemos qué hacer con el poder. ¿Qué harían los demás, sino ejercerlo en contra del pueblo? 

Que Merlino esté seguro de esto; si hoy le dijéramos a la gente que vote por alguien, aconsejaría rápidamente votar por mí, dado que creo (y en esto probablemente estoy equivocado, pero es una equivocación humana) valer tanto como cualquiera y me siento seguro de mi honestidad y firmeza. 

Por cierto, con las precedentes consideraciones no he dicho todo lo que se podría decir, pero temo abusar demasiado de vuestro espacio. Me explicaré más ampliamente en un escrito adecuado; ni faltará, lo espero, un acto colectivo del partido que reafirme los principios antiparlamentarios y la táctica abstencionista de los socialistas anárquicos. 

Esperando que consideréis que la presente es de utilidad para informar al público sobre la actitud que los diversos partidos observarán en las próximas elecciones y que por ello querréis publicarla, os agradezco anticipadamente.

Malatesta

Del Messaggero, del 7 de febrero de 1897

domingo, 23 de julio de 2017

Racismo e Inmigración en Chile. Charla con María Emilia Tijoux

Interesante encuentro anti-racista se celebrará en la Casa del Comunismo Libertario


Los últimos años la inmigración y el racismo han sido materias recurrentes tanto en la sociedad como en los debates de los espacios libertarios. Es por ello que desde el Sindicato de Oficios Varios hemos solicitado la ayuda de María Emilia Tijoux, quien ha estado trabajando concienzudamente tales perspectivas, tanto del análisis histórico-teórico como desde iniciativas movimientistas.


¿Somos racistas los chilenos? ¿Es un problema la inmigración? ¿Qué implicaciones político-sociales debemos considerar si nos proponemos solidarizar con las luchas de las inmigrantes? Son algunas de las interrogantes que se abordarán en el conversatorio «Racismo e inmigración en Chile».

Además contaremos con comida vegana, infusiones y feria de publicaciones anarquistas. La cita será el martes 1 de agosto desde las 19:30 hrs en La Casa del Comunismo, centro cultural autogestionado ubicado en calle Nataniel Cox 1910, metro Franklin, Comuna de Santiago. La entrada será abierta y gratuita.