miércoles, 17 de diciembre de 2014

Crónica del encuentro internacional anarcofeminista AFem 2014

El pasado 19 de octubre se celebró en Londres, en el recinto de la Universidad Qeen Mary la AFem 2014, una conferencia anarcofeminista. La propuesta nació en 2012 durante el encuentro internacional y el Congreso Anarquista de Saint-Imier, organizado para recordar y celebrar cuando, en 1872, la tendencia libertaria del movimiento obrero definió su propia ruta distanciada de las organizaciones autoritarias y de sello marxista. Fue un evento histórico importante para el movimiento anarquista porque marcó una clara y definitiva separación con quienes han transformado el sueño de una humanidad libre e igual en una pesadilla totalitaria. Seis días intensos, los de 2012, con mesas redondas, conferencias, seminarios, encuentros, acampada, conciertos, feria del libro… La pequeña ciudad suiza de Saint-Imier durante esos días ha sido recorrida por alrededor de diez mil anarquistas procedentes de todos los rincones del mundo.
 

La AFem 2014 de Londres ha sido organizada por un grupo de 35 anarcofeministas pertenecientes a la AF (Federación Anarquista Británica), SOLFED (Federación de Solidaridad), organizaciones anarquistas internacionales y anarcofeministas no afiliadas. La iniciativa se ha financiado con una suscripción y donaciones, entre las que se cuenta la de Food not Bombs, que ha permitido distribuir comida sin alterar los recursos económicos individuales y comunes de los participantes y de los organizadores de la conferencia.
La preparación de la AFem han sido dos años de largo e intenso trabajo. La organización promotora ha tomado contactos, establecido las relaciones y desarrollado los debates, ha realizado y gestionado la página web y las redes sociales, ha impreso y difundido publicaciones y artículos, participado y organizado encuentros locales e internacionales dentro y fuera del movimiento anarquista, dentro y fuera del movimiento LGBTQ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales y Queer), ha comenzado una campaña de recogida de fondos y gestionado iniciativas de apoyo. Los programas y los debates, en estos dos años, han sido constantemente actualizados.


Los problemas, en estos dos años y durante la jornada misma de la conferencia, no han faltado. No han faltado las críticas, las incomprensiones, las provocaciones, los abandonos y todo lo que normalmente acaece cuando se utiliza la práctica asamblearia para discutir y compartir proyectos, temas y objetivos comunes. Pienso que solo a través de la autogestión, la autoorganización, la autodeterminación y la participación día a día viviendo de forma activa la propia vida y los propios anhelos en el respeto de la diferencia, en la igualdad dentro de la diversidad, se pueden afrontar, gestionar y atravesar de forma consciente los conflictos internos y externos y, sobre todo, el ataque cotidiano que el Estado, los gobiernos, las religiones y la Iglesia emprenden ante la elección libre de la orientación sexual y de la reproducción.


Ya el sábado 18 de octubre, en Londres, la víspera de la conferencia, durante la jornada de la Feria del Libro Anarquista, celebrada en los mismos locales de la Universidad Queen Mary, las compañeras y los compañeros han comenzado a llegar para la AFem. Se han dado algunos encuentros preliminares para definir los últimos detalles logísticos y la distribución del calendario con los horarios para el día siguiente y las referencias con los números de las aulas de la facultad universitaria en que se encontrarían los grupos de trabajo para discutir las sesiones temáticas, cuáles iban a ser los encuentros comunes y cuáles los separados. La tarde del sábado 18 de octubre se clausuró con cena y fiesta, saludos y un ¡hasta mañana!


A mi llegada, en torno a las nueve de la mañana del domingo, las puertas de la facultad que hospedaba la conferencia estaban ya abiertas y algunas compañeras y compañeros estaban trabajando para preparar las mesas a la entrada y acoger a su llegada a los participantes a la conferencia anarcofeminista.


La conferencia constó de 23 grupos de trabajo y dos sesiones plenarias, una asamblea al comienzo del día y otra al final. Las temáticas de los grupos de trabajo han sido amplias, desde "¿Qué es el género?" a la abolición de las cárceles, de la organización en el puesto de trabajo al feminismo en Oriente Medio, de Latinoamérica al antifascismo, del amor múltiple y la anarquía sexual al género y al capitalismo, de la libertad a la reproducción y derechos a las experiencias de opresión sexual y la discriminación en el seno de nuestra comunidad, de las campañas y acciones directas a las sesiones únicas y los hilos comunes sobre discapacidad, trans, personas de color, trabajadores del sexo y otros.


Algunos grupos de trabajo han tenido un mayor número de lo previsto y algunos horarios de desarrollo, así como de calendario, se han pospuesto.


No obstante, los comentarios de la jornada han sido extraordinariamente positivos y la atmósfera era excelente.
Alrededor de trescientas personas (a la entrada se contabilizaba) con presencia internacional de 19 países, entre los que se contaba Argentina, Filipinas, Brasil, Japón, Irán, Estados Unidos y Canadá.


La historia del Estado y la Iglesia no nos pertenece, no nos define. Aquí la historia, la identidad, la cultura y la libertad vigilada que el poder propone o impone no tiene futuro, sencillamente no encuentra ni tiempo ni espacio.


La opresión y la discriminación de género son la historia de Estado e Iglesia, historia de guerra, de vencedores y vencidos. Su propaganda de dominio a través de la domesticación cotidiana que llaman "educación", la medicalización y criminalización que llaman "salud", la explotación que llaman "trabajo, la destrucción del territorio que llaman "obras públicas", la discriminación racial que llaman "integración", está alterada, trastocada e invertida. Nuestra historia es diferente, es alternativa y nace desde abajo. Es la historia construida con las luchas sociales y políticas para la conquista y la defensa de la libertad, para la autodeterminación, para la abolición del Estado y de la Iglesia, es la historia de los combates por la emancipación de su dominio.


A las 17 horas, según el calendario de la AFem 2014, los grupos de trabajo, sesiones e hilos temáticos, han confluido en el aula magna para la asamblea conclusiva. Aquí las intervenciones han sido apremiadas, los intérpretes encargados de traducir se han fatigado para cubrir las breves e innumerables intervenciones rápidas. Las preguntas y las respuestas en español, inglés, italiano etcétera saltaban de un ángulo a otro del aula magna. Las palabras y los aplausos han volado como flechas en lenguas, géneros, habilidades, colores y profesiones/no profesiones diferentes y los contenidos han llegado claros.


Me he puesto en pie con la mirada fija en el aula magna atestada de compañeros y compañeras, he encontrado y reconocido sus miradas, sus rostros dignos, dulces y fieros y finalmente al compartir sus abrazos me ha surgido del corazón una profunda emoción.


La AFem 2014 de Londres no ha sido una conclusión sino un ¡hasta la vista!



Fuente: Tierra y Libertad 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Texto anarcofeminista: ¡Madres, educad bien a vuestros hijos! (1896)

El Siguiente texto fue publicado originalmente en 'La Voz de la Mujer, Periódico Comunista Anárquico', Nº 5, Buenos Aires, mayo 15 de 1896. La voz de la mujer, es el primer órgano de prensa anarcofeminista del que se conocen registros en sudamérica, tuvo una duración de 9 números y fue fundado por la anarquista Virginia Bolten en 1896.


Sí, educadlos bien si queréis que sean hombres libres, de nobles sentimientos; para que luchen para obtener su completa libertad y no tengan que luchar por la existencia. Pero debéis darle una educación sana y no la llamada educación o moral burguesa, porque la moral burguesa es una moral corrompida y falsa, y además es la que contribuye a tener sujetos a vuestros hijos a la cadena de la esclavitud.

No debéis enseñarles nunca la desigualdad de clases; enseñadles que somos hijos de la naturaleza, que todos venimos al mundo con los mismos privilegios, es decir que todos tenemos derecho a gozar de lo que la Madre Naturaleza nos brinda.

No debéis enseñarles a conocer la ambición o la codicia, enseñadles a despreciar el dinero, hacedles comprender que el dinero es la causa principal de todos los males que afligen a la sociedad; enseñadles que el dinero es la corrupción del Universo; enseñadles que el dinero es el que apaga en el hombre y la mujer todo sentimiento humanitario hacia sus semejantes, enseñadles que por ese vil metal se cometen toda clase de infamias y bajezas, que por ese asqueroso dinero se vende al padre, a la madre, al amigo y al hermano; que por el dinero los trabajadores se ven convertidos en animales de carga y en máquinas automáticas que se mueven a impulso de los que las dirigen y, en fin, enseñadles que por el maldito dinero sufrimos hambre, miseria y toda clase de privaciones.

No les enseñéis a creer en Dios; enseñadles que la religión es la atrofia de la mente, tanto de los hombres como de las mujeres y por lo tanto es la que impide el desarrollo del progreso; demostradles que la religión es contraria a las leyes naturales, que ella es el símbolo de la ignorancia y de la depravación, y, por fin, que la religión es una farsa que han inventado para no viéramos mas allá de nuestra narices y para que nos entreguemos atados de pies y manos, cual mansos corderos, a nuestros explotadores y tiranos.

No les inculquéis jamás los sentimientos de la patria; hacedles comprender que la naturaleza no hizo frontera y que por tanto todos somos hermanos; enseñadles que no tiene razón de ser el odio que profesan entre sí los seres racionales que habitan planeta Tierra; no porque uno haya nacido en Oriente y otros en Occidente se van a odiar los unos a los otros, pues esas líneas que denotan la separación de un país del otro y a las que se dio en llamar fronteras, han sido trazadas por nuestros explotadores y verdugos para que confundiéramos a nuestros enemigos, tomando como tales a los que hubieran nacido al otro lado de nuestra frontera; enseñadles que para el hombre libre no debe existir frontera, en fin enseñadles que la patria es el símbolo de la explotación del hombre por el hombre, o como decía el compañeros Spies “La patria es el último refugio de los malvados”.

No les enseñéis a rebajarse, ni a humillarse, y menos a someterse a la voluntad del otro, porque desde el momento que todos tenemos los mismos derechos, ninguno puede considerarse superior a otros: porque desde el momento que todos somos unos o sea iguales, cada uno es libre de hacer lo que él crea más conveniente.

Enseñadles a despreciar y a no acatar la AUTORIDAD de ningún individuo; sea ésta con cualquier nombre o bajo cualquier forma que se presente, porque donde hay una autoridad, donde haya uno o más individuos que ejerzan dominio o mando, tiene forzosamente que haber esclavos y donde reina la esclavitud no puede haber libertad.

Por último enseñadles que debemos ser libres, como libres son los animales que en el mundo habitan. Las aves revolotean incesantemente en el espacio infinito, las fieras establecen su residencia en los bosques y madreselvas, los peces recorren libremente su camino en las profundidades del mar.

Ellos no tienen raciocinio, pero tienen instinto de conservación y libertad: no conocen las ciencias, pero tienen aptitudes para construir sus nidos y guaridas; no tienen moral, educación, en fin, carecen de esas cualidades que constituyen la superioridad de los animales racionales.

Nosotros tenemos raciocinio, conocemos las ciencias (aunque no sea más que de nombre, porque en realidad…), hablamos de educación y de moral, pero en cambio no tenemos libertad, estamos divididos en dos clases completamente antagónicas y nos destrozamos (cosa que no hacen entre sí los animales de una misma especie) peor que las fieras; nos martirizamos los unos a los otros, en fin, que a pesar de tener uso de razón nos colocamos nosotros mismos en una situación peor que la de los mismos animales a quienes damos el nombre de fieras (¿?).

Ahora bien: si vosotras ¡oh madres! Estáis conformes con las teorías aquí desarrolladas (que creo lo estaréis, porque esa época sería el reinado de la armonía y del bienestar general) enseñad a vuestros hijos los redentores ideales del Comunismo Anárquico que es el que nos ha de proporcionar la verdadera LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.

Enseñadles a luchar por la emancipación y por el bienestar humano para llegar de esta manera a ser libres (que hoy por hoy no lo somos) y poder hombres y mujeres darnos un abrazo fraternal, en señal de paz y armonía, sin preocuparnos de nada ni para nada de la asquerosa educación y de la corrompida moral burguesa.

Enseñadles que el Comunismo Anárquico es la paz y la felicidad universal, la idea de la nueva generación.

¡Madres! Enseñad todas estas verdades a vuestros hijos, porque tened entendido que los niños de hoy serán los hombres del mañana. Y esta juventud que se desarrolla bajo tan sublimes auspicios será la que en día no lejano ejecutará todos los actos que escritos están en el libro del Porvenir.

Entonces, compañeras, entonces mujeres que jamás os habéis preocupado de vuestra libertad, entonces, repito, levantará el grito de protesta y acordándose de las ideas y de los sentimientos que le inculcaron en su niñez, le dirá a los tiranos del mundo entero: Ya ha llegado la hora de que acaben nuestras preocupaciones por lo tanto os decimos que ¡NUESTRO DIOS ES LA HUMANIDAD! ¡NUESTRA PATRIA EL UNIVERSO! ¡NUESTRO GOBIERNO ES NUESTRA PROPIA VOLUNTAD!

Entonces, mujeres, ya no tendréis que llorar la partida de vuestros esposos, la deshonra de vuestras hijas, la muerte de vuestros hijos en los campos de batalla y vosotros ¡oh, jóvenes! No tendréis que temer absolutamente nada, si por casualidad dais satisfacción a esa ley ineludible de la naturaleza que os conduce a efectuar ese lema de “Creced y multiplicaos”.

No tendréis nada que temer porque nadie podrá titularos adúlteras ni prostitutas, porque no se reconocerá en el hombre y la mujer más que unos tantos seres humanos que necesitan el goce mutuo para el desarrollo y conservación de sus cuerpos.

Sólo entonces, compañeras, reinará la dicha, el bienestar, y ese amor o afinidad entre hombre y mujer será quizás más duradero porque ella será despojada de toda clase de convencionalismos.

Por lo tanto, compañeras, luchemos sin descanso para destruir esta organización burguesa que nos aniquila y nos conduce lenta y gradualmente a los extremos más degradantes y tratemos de levantar lo más pronto la deseada Revolución Social, a los gritos de

¡Atrás los tiranos! ¡Paso al Progreso!

¡Viva la Paz Universal!
¡Viva la Anarquía!

Luisa Violeta


Portada de La Voz de la Mujer, Nº5, Buenos Aires, mayo 15 de 1896.
 

lunes, 1 de diciembre de 2014

La choledad anti-estatal: Fragmentos del feminismo anarquista en Bolivia

El siguiente texto corresponde a un fragmento del capítulo III, del libro ‘LA CHOLEDAD ANTIESTATAL, El anarcosindicalismo en el movimiento obrero boliviano (1912-1965)’, de Huascar Rodríguez García. Se han suprimido las narraciones por parte de las protagonistas para evitar la reiteración y las notas de prensa. Para consultar el capítulo completo con más información y referencias, pueden hacer clic aquí.

Porque la organización de las mujeres es pues así:
nosotras mismas defendernos, nosotras mismas manejarnos.
Petronila Infantes*


Transversalmente a todo lo que ocurría desde la guerra del Chaco, la actividad de los sindicatos anarquistas de mujeres fue adquiriendo un rol protagónico y vanguardista generando diversas luchas autónomas en la etapa de cooptación y clientelismo del sindicalismo paraestatal y en la época de la restauración oligárquica. En efecto, la guerra ocasionó que las mujeres participen más activamente en la fuerza laboral y las convirtió en el sostén de gran parte de los hogares plebeyos, además de que las cholas fueron históricamente, casi por definición, un sector que habitualmente participó en actividades económicas que rebasaban el ámbito doméstico. Así, en el contexto de crisis inflacionaria y de abastecimiento que siguió a la guerra, las mujeres trabajadoras mestizas vinculadas con el artesanado estaban en mejores condiciones para una labor de reorganización rememorando la experiencia del Sindicato Femenino de Oficios Varios, es decir de la primera Federación Obrera Femenina (FOF).

El Sindicato de Culinarias

El proceso que desembocará en la reestructuración de la FOF se inicia con el nacimiento del Sindicato de Culinarias (SC) el 15 de agosto de 1935 en La Paz, organismo surgido a raíz de una prohibición municipal decretada a fines de julio, que proscribía a las cholas subir a los tranvías bajo el pretexto de que incomodaban a las “señoras” rasgándoles las medias con sus canastas y ensuciando sus costosos vestidos. Este hecho generó una reacción indignada entre las trabajadoras cocineras, quienes se concentraban masivamente en los mercados cuando iban a realizar las compras, y a partir de esta prohibición y la consiguiente movilización muchas cholas de los mercados se vincularon estrechamente con la recién reestructurada FOL, al punto que varias terminaron emparejadas con algunos folistas, como fue el caso de “Peta” que conoció a José Mendoza precisamente en el conflicto de los tranvías. En este trance también fue importante el asesoramiento que las antiguas cholas anarquistas brindaron a las nuevas sindicalistas, siendo así que “Peta” y otras resultaron convirtiéndose en discípulas de las experimentadas Catalina Mendoza –conocida simplemente como “Cata”– y Rosa Rodríguez.

La idea de internacionalismo y organización anarcosindical de “Peta”, constituida en la principal dirigente e impulsora del SC, era bastante clara y nos muestra la consolidación definitiva, en la mentalidad trabajadora, de la necesidad de evolucionar del mutualismo al sindicalismo.

Después de haber ganado en el conflicto de los tranvías con la municipalidad, el SC inició otra lucha contra la imposición de un denominado “carnet de sanidad” entre fines de octubre y principios de noviembre del mismo año. Ocurre que la guerra también había despertado temores sobre la propagación de enfermedades venéreas, fiebre tifoidea, malaria y otros males contagiosos por el retorno de miles de soldados y desertores de modo que, en alianza con el sistema médico vigente, los distintos gobiernos de la época empezaron a insistir en la higiene pública, enfocando su atención, sobre todo en la clase obrera y en las mujeres cholas (Larson 2004: 81). Como parte de esta política las elites, apoyadas por el gobierno, decidieron exigir un documento de salud a las cocineras o empleadas domésticas que debía tramitarse luego de un oprobioso chequeo médico en la “Policía de Higiene” –dependiente de la Policía Municipal–, que al mismo tiempo se encargaba del control médico de las prostitutas.

El SC también se opuso férreamente al carnet de identidad, debido a los cobros de dinero y también por las convicciones contra el control estatal que tenían las y los anarquistas. En el marco de esta lucha, a fines de 1935, las miembras del SC libraron un breve forcejeo con los agentes de seguridad del palacio de gobierno a los que vencieron y burlaron, logrando ingresar por la fuerza hasta el despacho del presidente.

Si a fines de 1935 las culinarias vencieron el intento de carnetización gubernamental, la lucha contra el carnet de salud se extendió hasta 1936 y ante esto el SC planteó que los patrones, en su condición de adinerados y por su disponibilidad de médicos personales, fueran quienes se encargaran de los chequeos necesarios al personal de las casas.

Durante la segunda mitad de 1936 algunos grupos de hombres culinarios intentaron adherirse a la organización, pero fueron rechazados debido a la cohesionada identidad femenina y radical del SC; frente a esto los cocineros se organizaron por su lado afiliándose a la FOT.

Ejerciendo su autonomía el SC, según se tiene dicho, asistió al Congreso Obrero de noviembre de 1936 con la intención de presentar sus demandas específicas, las cuales fueron adoptadas como resoluciones del evento. A partir de ahí su actividad fue creciendo así como el número de sus afiliadas entre mancapayas (vendedoras de comida en las calles y mercados), cocineras y empleadas domésticas gracias a la insistente labor de propaganda y sindicalización casa por casa que llevaba a cabo Peta; pero pese a ello pocas mitanis (empleadas indígenas sojuzgadas bajo relaciones de servidumbre en las labores) pudieron ser incorporadas al sindicato.

Hay que destacar que en aquella época existían distintos niveles de jerarquía en el personal encargado de las labores domésticas dentro los círculos de las clases dominantes y de las embajadas. Las culinarias que trabajaban en estos ámbitos por lo general sólo cocinaban, hecho que les facilitó mayor libertad de acción y mejores condiciones para asistir a eventos y reuniones.
En otras palabras las culinarias, al ser vendedoras de servicios especializados a la oligarquía, tenían un estatus laboral relativamente elevado en relación a otros trabajadores.

Esta condición duró con altibajos hasta 1952, pero no evitaba que en algunas ocasiones las trabajadoras culinarias sufrieran violencias simbólicas y físicas, tanto en las casas donde prestaban servicios como en las calles.

A pesar de todas las dificultades que tuvieron que atravesar, las culinarias generaron un fenómeno muy peculiar con su organización: si a un principio el sindicato era mal visto y rechazado por quienes contrataban a estas mujeres, posteriormente la susceptibilidad cambió y las cocineras sindicalizadas se convirtieron en las más requeridas y garantizadas por su honestidad y sobre todo por la calidad de su trabajo. Dicho de otra forma, la indudable importancia de la comida en la vida social fue lo que dio relevancia al SC en la aristocracia paceña alimentada por las cholas.

Además, como advierte Paredes Candia (1992: 239, 240), las cholas fueron las auténticas creadoras de la “cocina boliviana” inventando la mayoría de los platos llamados “criollos” e imponiendo buena parte de la comida que se ingiere en el occidente del país. Evidentemente, satisfacer los exigentes gustos de las elites no era cosa fácil, por lo que la comida elaborada por las miembras del SC no podía no ser de alta calidad. Así el sindicato, que a un principio aparentó ser perjudicial para sus afiliadas, pronto se convirtió en una verdadera ventaja que aseguraba una fuente permanente de empleo invistiéndose además de un gran prestigio y reconocimiento social.

La paradoja de trabajar en las casas de la oligarquía, y a la vez ser agitadora anarquista, ocasionó a Peta más de un incidente con sus contratantes. En una ocasión hasta el propio prefecto de La Paz, para quien trabajó por un tiempo, tuvo que sacarla de la cárcel pues de otro modo se quedaba sin comida.

El paulatino nacimiento de otros sindicatos femeninos impulsados por el SC y afiliados a la FOL ocasionó nuevos conflictos, especialmente en los mercados, y costó mucha represión e incluso la muerte de una trabajadora de base llamada Francisca Loayza.

En 1937, recordando los dos años de su fundación, el SC emitió un manifiesto redactado por Peta que, aparte de repasar las luchas libradas hasta ese momento, expresaba la imagen de proletarias que las culinarias tenían de sí mismas debido a su carácter de trabajadoras asalariadas.

Las Floristas

A mediados de la década de los 30 muchas mujeres de los estratos pobres incursionaron en los mercados buscando generar más ingresos para su economía desgastada por la crisis y la guerra. Con el repentino engrosamiento del sector de vendedoras surgió la demanda de construcción de nuevos espacios de venta, más aún cuando, a fines de 1935, un desborde del río Choqueyapu arrasó con todo el antiguo mercado que hasta entonces había funcionado en inmediaciones de la Plaza San Francisco: la riada causó la muerte de una treintena de personas y la mayoría eran vendedoras de flores e hijos de éstas (Dibbits y Volgger 1989: 21). Tal desastre generó una gran indignación en las mujeres que quedaron sin puestos de trabajo y a la vez impulsó, en mayo de 1936, la conformación de la Unión Femenina de Floristas (UFF) bajo la dirigencia de Cata Mendoza. Esta nueva organización centró sus esfuerzos inicialmente en la realización de las gestiones necesarias ante la alcaldía para que se construyan nuevos mercados, los que fueron levantados finalmente entre 1937 y los primeros años de la década de los 40. La demanda de mercados fue muy sentida por estas mujeres porque gran parte de ellas eran “senteras”, es decir vendedoras asentadas en las calles, razón por la que a menudo sufrían los atropellos de las autoridades municipales que las exaccionaban y reprimían debido a la “ilegalidad” de la venta callejera. Pero la UFF no se limitó a exigir mercados, también contribuyó, junto con el SC, a la formación de nuevos sindicatos nacidos entre 1938 y 1940.

Dicha apertura y adaptabilidad hizo que las floristas continúen organizadas aún después de la desaparición de la FOL, constituyéndose en la base de la FOF durante la última etapa de vida de la matriz femenina.

Mercados, abusos y desabastecimiento

Después de varias solicitudes y reclamos la gradual construcción de nuevos mercados paradójicamente resultó contraproducente para las vendedoras pobres, ya que con el pretexto de la existencia de los mercados la alcaldía dispuso el desalojo de quienes vendían en las calles. La disposición era evidentemente injusta pues la gran demanda de lugares de venta excedía la disponibilidad que los mercados ofrecían, además de que la distribución de los nuevos puestos favoreció a ciertas cholas potentadas que tenían estrechos contubernios con las autoridades, produciéndose así una serie de abusos contra las recoveras sindicalizadas. Tal situación provocó grandes movilizaciones de las vendedoras más pobres durante agosto de 1938, quienes vivían diariamente bajo la amenaza del desalojo de las calles donde ofrecían sus productos.

Pero las mujeres que organizaron estas protestas no estaban solas en su lucha: pronto encontraron acogida en el local de la FOL y su movilización halló eco en la prensa popular de la época.


La dirigencia folista se identificó rápidamente con las demandas de las organizaciones femeninas y en el afán de apoyarlas denunció enérgicamente los abusos infligidos por violentos gendarmes municipales, abusos que iban desde detenciones en celdas mojadas hasta la destrucción de productos, llegando incluso al robo de altas sumas de dinero.

El manifiesto concluía con varias exigencias como la venta libre de frutas, flores y verduras en los lugares callejeros de costumbre, la rebaja del centaje –una suerte de impuesto– para el abaratamiento del precio de los productos, la devolución del dinero y de los artículos robados y destruidos y finalmente la destitución de los gendarmes represores.

Dos años después los conflictos continuaron y los distintos sindicatos femeninos se dieron cuenta que ya tenían la fuerza suficiente para aglutinarse en una organización matriz propia; fue entonces cuando decidieron refundar la antigua FOF durante alguna fecha desconocida de 1940, manteniendo la afiliación a la FOL pero llevando una vida autónoma en sus decisiones y acciones.

A los diversos sindicatos de recoveras se sumó un grupo de contrabandistas agrupadas bajo el nombre de Sindicato de Viajeras al Altiplano (Peredo 2001: 91), en cuya constitución la colaboración de Cata fue de gran importancia. Dicha organización, que logró reunir a más de un centenar de afiliadas, nació para defender a las viajeras de los atropellos que sufrían por parte de autoridades aduaneras y camineras.

Este singular sindicato era nómade ya que se desplazaba actuando tanto en la ciudad de La Paz como en los caminos y en la frontera con Perú. Las viajeras también hicieron gestiones ante las autoridades para reparar carreteras y caminos, y de este modo mejorar sus condiciones de viaje porque concebían su actividad como un servicio a la colectividad. Esto se ve en su exigencia para acceder al derecho de aguinaldo como todos los demás trabajadores.

La siguiente lucha femenina de magnitud se desarrolló a raíz del encarecimiento de los precios en los productos del campo y en los artículos de primera necesidad entre 1940 y 1941. El fenómeno de la escasez de productos –junto a la elevación del costo de vida característica de la etapa postbélica– se debió básicamente a la disminución de la labor agropecuaria, resultado directo de la movilización del campesinado en la guerra del Chaco.

Este encarecimiento que favorecía a los terratenientes fue adjudicado a la supuesta especulación de las recoveras, por lo que las autoridades desataron una nueva ola de agresiones contra ellas, generando por supuesto malestar e inquietud: el último mes de 1940 la FOF entregó un pliego petitorio a la Cámara de diputados en el que se pedía alguna respuesta sobre el tema de la especulación y se rechazaba un nuevo intento de implantar los carnets de identidad y de sanidad.

El diario Inti del 13 de diciembre comprueba esto señalando además que la FOF en ese momento contaba con cinco mil mujeres afiliadas. Pero como las autoridades no respondieron a las demandas la federación femenina decidió en asamblea recurrir al propio presidente Peñaranda mediante una carta elaborada en marzo de 1941.
La indiferencia gubernamental continuó, como también continuaron la represión y las exacciones de que eran objeto las vendedoras por parte de los policías municipales, situación que provocó finalmente otra “toma” del palacio de gobierno.

Peñaranda no tuvo otra opción que acceder a una entrevista personal con las aguerridas cholas para escuchar directamente sus demandas y preocupaciones.

La FOF planteaba que se tomen medidas para que los hacendados vendan al por menor sus productos y que lo hagan directamente al público, y también exigía la rebaja de un 50% en todos los artículos de primera necesidad. Sin embargo las autoridades soslayaron estas demandas y las radicalizadas cholas amenazaron con decretar una huelga de gran magnitud; entonces Peñaranda anunció que se entrevistaría nuevamente con las sindicalistas, pidiendo que para esta oportunidad vayan solamente unas cuantas mujeres del pueblo y no toda la Federación, como lo hicieron en pasados días (Inti 23 de marzo de 1941, cit. en Dibbits y Volgger 1989: 37).

Empero, después de la segunda reunión el presidente indicó que no quería ningún control sobre la venta de los productos del campo, obviamente para no afectar los intereses de los terratenientes. De esta manera no se tocaron las causas de fondo del problema de la subida de precios y continuaron los abusos, las multas y la especulación que beneficiaba claramente a los comerciantes mayoristas, a las maestras mayores y a los latifundistas.

La FOF entonces no tuvo otro camino que dirigir sus esfuerzos contra los efectos de la crisis, es decir contra los ultrajes y maltratos de que eran víctimas las sindicalistas a manos de la policía municipal. En esta lucha defensiva ganaron la batalla contra el intendente municipal Max Murillo Bocángel, conocido por sus abusos, quien ante la presión de la FOF tuvo que renunciar a su cargo en abril de 1941.
Otra demanda planteada por la FOF durante aquél año fue la construcción de guarderías gratuitas, necesidad muy sentida entre las trabajadoras, particularmente en las integrantes del SC, quienes a través del envío de oficios a la Cámara de diputados consiguieron que se construyan las llamadas
“casas-cuna”.

Durante el tercer mes de 1943 se libró una nueva lucha, esta vez contra el intendente Alejandro Irusta igualmente acusado de malos tratos, personaje al que las mujeres de la FOF también hicieron renunciar mediante movilizaciones y denuncias que costaron grandes esfuerzos y el apresamiento de Cata Mendoza. Sucede que en esta ocasión los envíos de cartas a las autoridades estuvieron acompañados de una huelga en los mercados que ocasionó la intervención de las fuerzas represivas y un gran escándalo, dado que las cholas tiraron agua jabonosa en las calles empedradas y empinadas por donde bajaban algunos policías cuyos caballos resbalaron arrojando a sus jinetes. El conflicto vanguardizado por la UFF causó la alarma de las clases dominantes.

Si bien la movilización a la larga consiguió su objetivo, es decir la renuncia del intendente Irusta ocurrida recién en junio, el precio fue el apresamiento de Cata quien, identificada como la máxima instigadora de las protestas, fue duramente apaleada por los carabineros durante su detención y luego encerrada en una de las clásicas celdas vacías y mojadas instaladas en los antros policiales. Ante esto José Mendoza, totalmente indignado, se hizo presente en la policía acompañado de algunos folistas para reclamar la libertad de su hermana, pero allí se le informó que ella debía cumplir un arresto de varios días. José expresó sus reparos ante tal determinación y los policías tuvieron que sacarlo a golpes en medio de un ruidoso tira y afloja entre los folistas y los agentes del orden. El periódico La Noche, atento a toda acción “subversiva”, publicó en sus páginas un comentario acusando a José de “faltar a la autoridad”, al mismo tiempo que la Radio América informaba, mediante la voz de un cura, sobre la “indisciplinada y revoltosa actitud” del carpintero folista en las oficinas de la policía.

A partir de estos sucesos la casa de José se mantuvo rodeada de agentes y carabineros que lo vigilaron y hostilizaron durante más de una semana mientras la Radio América continuaba acusando al carpintero de agitador y de omiso. Por su parte José envió una carta al director de La Noche denunciando el arresto injusto y los maltratos que sufrió su hermana, y a la vez solicitando el cese de la campaña mediática contra su persona. Dicha carta fue publicada en el periódico La Calle correspondiente al 7 de abril de 1943, tras lo que la situación se relajó un poco.

Con todas estas acciones podemos ver cómo los mercados se convirtieron en los espacios más importantes para las actividades sindicales de la FOF, siendo también los lugares principales de confrontación contra los agentes del Estado a los que las mujeres organizadas resistieron y derrotaron en más de una ocasión.

Del amor, la combatividad y la solidaridad

Un nuevo frente de acción de la FOF fue la lucha por la conquista de ciertos derechos para las mujeres, como el derecho al divorcio absoluto y la plena igualdad entre hijos legítimos e hijos naturales, planteamientos que no tardaron en provocar el escándalo entre beatas y mujeres católicas de las clases dominantes.

Respecto de las relaciones de pareja y de la independencia de las mujeres frente a los hombres, varias integrantes de la FOF, por ejemplo Peta y Cata, se destacaron por su modo libertario de pensar y vivir su cotidianidad. En el caso de Peta, ella se había casado cuando era muy joven y su marido, un canalla, desapareció dejándola con dos hijos; pero después de esa experiencia decidió practicar el “amor libre” con José Mendoza.

Estas convicciones ampliamente difundidas entre las mujeres de la FOF estaban estimuladas por las prédicas ácratas y pronto tuvieron eco en los hombres folistas quienes muchas veces se sentían interpelados e incómodos, aunque entre éstos existían también algunos radicales como el peluquero Francisco Carvajal…

Al parecer el discurso anarquista hizo que las relaciones entre hombres y mujeres sean respetuosas y horizontales, como señala Peta. No obstante, ello no impedía en algunos casos discusiones abiertas en el seno de la FOL, como cuando Rosa Rodríguez se opuso a su marido, Carlos Calderón, en una votación interna durante 1936 sobre una posible alianza con la FOS, instancia departamental de la CSTB.

La autonomía de las mujeres fue tan plena que en 1946, estando la FOL en su último proceso de reorganización, algunos dirigentes manifestaron la sospecha de que la FOF estaba actuando “fuera de la norma sindical libertaria”, sospecha registrada en un libro de actas rescatado por Lehm y Rivera.

Esto revela que no todos se sentían cómodos con la vitalidad organizativa de las mujeres. Sin embargo la importancia de la combatividad femenina en el movimiento fue reconocida, admirada y apreciada por varios dirigentes folistas.


Debido a la combatividad de las mujeres folistas los socialistas de la FOS, estrechamente vinculados con los regímenes de Toro y Busch, intentaron en más de una ocasión cooptarlas para su organización.

Las pretensiones de los dirigentes de la FOS para cooptar a las mujeres anarquistas continuaron. A consecuencia de esto el SC sufrió una división en 1944 ocasionada por Felipa Ramírez, cocinera convencida por los socialistas que formó otro sindicato de culinarias afiliándolo a la FOS; mas el nuevo organismo no pudo arrastrar tras de sí al grueso de las miembras del SC original y tuvo una trayectoria irrelevante. Debido a la existencia de la entidad femenina paralela, el SC anarquista cambió de nombre en 1945, denominándose desde entonces Sindicato Cultural de Culinarias.

Por otro lado, y al igual que en el resto de los sindicatos anarquistas, la rememoración de los primero de mayo tenía un gran arraigo en las mujeres de la FOF, fecha que también servía para recaudar fondos haciendo efectivo el principio de autogestión y autonomía económica que pregonaban los libertarios. En esa lógica la FOF preparaba escarapelas rojinegras, estampitas de la organización y algunos comestibles para la venta durante el día recordatorio de los mártires de Chicago. Los primero de mayo eran considerados sagrados por anarcosindicalistas como Felipa Aquize, quien asumía una actitud agresiva pateando las canastas de las mujeres que trabajaban durante aquella fecha sin rememorarla. Efectivamente, las mujeres folistas asumían un papel importante en las movilizaciones del primero de mayo.

Incluso cuando la FOL y la FOF dejaron de existir algunas dirigentas, particularmente Felipa Aquize, continuaron acudiendo sagradamente a las concentraciones de los primero de mayo hasta cuando eran ancianas. Al mismo tiempo esa fecha era aprovechada para realizar veladas culturales en las que se preparaban números musicales y sesiones teatrales apoyadas por jóvenes artistas entre los que se destacaba Líber Forti.

Muchos de estos eventos eran organizados por el “Centro Cultural Libertario Manko Cápac”, una suerte de coalición cultural de los y las anarcosindicalistas que funcionó desde fines de la década de los años 30. Pero hay que precisar que las actividades culturales desarrolladas por la FOF y la FOL no se circunscribían únicamente a los primero de mayo, pues se realizaban igualmente durante los cambios de directivas o en los aniversarios de los sindicatos.

Siguiendo la línea folista de la educación popular la FOF funcionó a la vez como una escuela y organizó su biblioteca con una gran diversidad de libros que, por el incentivo y ayuda de distintos compañeros y compañeras, servían para alfabetizar a las mujeres que no sabían leer ni escribir.

La FOF también participó de la “Semana de la Cultura Femenina” durante noviembre de 1944 organizada por la Federación de Sociedades de Cultura Femenina, entidad que supuestamente aglutinaba a mujeres de diversa extracción social, pero que estaba compuesta básicamente por sufragistas liberales y ramas afines. En este evento surgió un conflicto cuando las cholas libertarias iban a presentar su ponencia, debido a la rivalidad del sindicalismo marxista femenino liderizado por Angélica Ascui, quien tenía el deliberado propósito de monopolizar la representación de las trabajadoras. Pese a las discrepancias y a la hostilidad de las “señoras” la FOF se hizo oír, planteando que el oficio de culinaria sea reconocido como profesión y que se debía efectivizar de una vez por todas el trabajo de ocho horas para el sector.
Casi tres años después el gobierno de Hertzog dio a conocer la posibilidad de que el voto para las mujeres fuera una realidad, falsa promesa que emocionó por un momento a grupos de feministas y sufragistas aristócratas. Frente a este espejismo la FOF se manifestó en los siguientes términos:

También en esta oportunidad, la Federación Obrera Femenina […] da el grito de alerta a la mujer boliviana, y denuncia la trampa que tiende la burguesía para deslumbrar con su oropel a las clases verdaderamente sometidas […]. La tal trampa consiste en la concesión del cacareado voto femenino, que al igual que el masculino, tenderá a que los pobres elijamos a los pastores de siempre, gobernantes al fin, que legislarán y ordenarán para conservar las cadenas que hoy nos aplastan […]. Venid, todas las mujeres esclavas del Estado, del Capital, del Clero, hagamos y formemos la gran masa compacta que izando muy alto la libertaria enseña Roja y Negra, vayamos a la conquista de una sola Patria Grande, donde todos serán hermanos, compañeros, sin amos, sin leyes y sin autoridad (“F.O.L.”. Nº 1. Primero de mayo de 1947).

Hay que destacar igualmente que la represión y el desprecio colonial de que eran víctimas las cholas libertarias estimuló sus relaciones de solidaridad: la organización no era solamente su instrumento de lucha, sino también una fuente de apoyo para las compañeras que caían enfermas o que atravesaban por cualquier problema.

La gran cohesión anarcosindicalista se debía a las profundas relaciones afectivas entre las integrantes de la federación femenina, lo que dio a la organización una sólida unidad en todas sus acciones. Así se explica cómo las militantes de la FOF resistieron los intentos de división que pretendió llevar a cabo el brazo efectivo del sindicalismo paraestatal materializado en la FOS. Además, los estrechos vínculos que las cholas sindicalistas desarrollaron entre sí crearon también un ambiente de familia, pues sus hijos e hijas eran considerados “sobrinos” y “sobrinas” de todas, de modo que los niños también las llamaban “tías”. Sobre el mismo tema es igualmente notorio que los lazos de solidaridad de las mujeres folistas desterraron de sus círculos de influencia al individualismo competitivo y mercantil tan característico en muchas vendedoras de los mercados actuales.

Respecto de la independencia organizativa, podría creerse que los sindicatos femeninos estaban subordinados a las instancias masculinas de la FOL desde donde aparentemente se elaboraba la doctrina y las consignas que eran repetidas mecánicamente por las mujeres. Pero una mirada avizora de los testimonios nos muestra claramente que las folistas asimilaron la doctrina a su modo y la adaptaron a su propia realidad. Y es que, siendo menos susceptibles a las discusiones teóricas del anarquismo, las cholas llevaron adelante sus luchas de forma casi espontánea, partiendo de necesidades y vivencias básicas, inmediatas y cotidianas, como por ejemplo el derecho al transporte público, la necesidad de nuevos espacios de trabajo en los mercados, el reconocimiento a los hijos naturales y legítimos, el derecho al divorcio y la prioridad de detener la violencia de las autoridades municipales. Hay que tener en cuenta también que el funcionamiento orgánico de la FOL estaba basado en el principio anarquista del federalismo según el cual cada federación es autónoma, premisa que evidentemente se llevó a la práctica con la FOF y con la Federación Agraria Departamental (FAD) de la que hablaré en el siguiente capítulo. Esta relación de horizontalidad se ve reflejada en las convocatorias para varias movilizaciones en las que la FOF, la FOL y la FAD aparecen a un mismo nivel jerárquico. Entonces, lejos de un utilitarismo de los sindicatos masculinos sobre la FOF, lo que existía era una estrecha relación recíproca y de apoyo mutuo, fortalecida por lazos sentimentales y de parentesco establecidos entre varios miembros de las distintas organizaciones libertarias.

A propósito, también es pertinente señalar que hubo presencia femenina en la máxima dirección de la FOL; por ejemplo en 1930 Rosa Rodríguez ocupó la secretaría de relaciones laborales y en 1940 Peta la secretaría de actas. En otras palabras podría decirse, con Ximena Medinaceli (1989: 162), que el activismo y la identidad ideológica de estas mujeres implicaron la pertenencia a una organización inicialmente femenina, y por ampliación –sólo después– a una organización matriz que fue mixta y englobaba a todos. Si bien es cierto que una influyente actuación masculina colaboró con la organización de las mujeres en momentos constitutivos, tanto en 1927 con la primera FOF, como en 1935 con el nacimiento del SC, también hay que considerar que paulatinamente las trabajadoras se “liberaron” de esta influencia para volverse a encontrar con los hombres en condiciones más horizontales, convirtiéndose incluso en la vanguardia de la FOL durante la primera mitad de los años 40, cuando eran ellas quienes encabezaban ciertas movilizaciones mientras los varones las seguían por detrás. Sin duda fue esta actitud valiente y desenfadada lo que posibilitó a las dirigentas el reclutamiento de centenares de mujeres que asistieron disciplinadamente a reuniones, actos y veladas culturales durante varios años. Además, las diversas vicisitudes y triunfos del movimiento anarcosindical femenino transformaron profunda y significativamente las existencias de sus integrantes, al punto de que en algunos casos las activistas abandonaron parcialmente el sinfín de responsabilidades domésticas de sus hogares en aras de un más efectivo servicio a las luchas sociales, pues estas luchas hicieron de la FOF una instancia que mejoró la calidad de vida de sus afiliadas.

Por otra parte, como señala Larson (2007: 371), desde la primera década del siglo XX las elites dominantes necesitaron responder a las necesidades del incipiente orden capitalista convirtiendo a los campesinos y cholos en trabajadores disciplinados, imponiendo el control municipal sobre el espacio público y las “invasoras” economías populares, y extendiendo el control sobre las formas de organización familiar, las prácticas sexuales, la instrucción moral y la higiene. Tales políticas, que no resultaron del todo efectivas, siguieron existiendo después de la guerra del Chaco y fueron resistidas por el anarcosindicalismo femenino con relativo éxito. Por ello la FOF se convirtió en la vanguardia popular de una agitada plebe urbana que empezó a disputar a las autoridades el espacio público y el control de las economías informales.

En fin, todo lo anteriormente narrado sólo constituye una síntesis de los distintos avatares de las cholas anarquistas, personas sencillas que lograron construir un inédito y combativo movimiento el cual, en algunas manifestaciones, llegó a contar con la presencia de hasta cinco mil mujeres, según ciertos periódicos de la época. Pero evidentemente no se trataba de un movimiento cualquiera, ya que sus actuaciones y demostraciones públicas acarrearon no pocos escándalos entre la asombrada población señorial de La Paz acostumbrada a ver a las cholas únicamente como sirvientas y mitanis. De hecho, las clases dominantes paceñas pronto se sintieron impotentes y temerosas ante el gran despliegue de autovaloración y autoafirmación de las folistas, que se enorgullecían de su condición india-mestiza, desafiando así a toda la sociedad racista y patriarcal del momento. Fue precisamente la identidad chola, atravesada por dimensiones de etnia, clase y género, la que imprimió a las luchas de estas mujeres el sello único que las caracterizó y las diferenció de otros movimientos.

Por todo lo dicho puede decirse que las cholas libertarias consiguieron en su tiempo una importante posición social como nunca antes –ni después– lo hiciera ningún otro grupo de trabajadoras en el país.

*Petronila Infantes nació en La Paz el 29 de junio de 1911 y murió el 8 de octubre de 1991. Culinaria de profesión y conocida simplemente como “Peta”, Infantes fue una de las más destacadas cholas anarquistas cuya extraordinaria capacidad organizativa fue muy importante para la FOL: en 1935 fundó el Sindicato de Culinarias y en 1940 reorganizó junto a otras mujeres la segunda FOF, entidades que serían la base de la central anarcosindical desde el fin de la guerra hasta 1946. Se casó muy joven y producto de esa unión problemática tuvo dos hijos (Alicia y José Enrique), pero no mucho después escapó de su marido. Años más tarde fue compañera sentimental de José Mendoza, con quien también tuvo otras hijas.
La reconstitución de los sindicatos libertarios femeninos se inicia el mismo año de la conclusión de la guerra, en 1935, y va a desembocar en el restablecimiento de la FOF. Como sugieren Dibbits y Volgger (1989: 9,10) hay que recordar y diferenciar las dos etapas generales de esta federación: primero la FOF fundada por Rosa Rodríguez, Catalina Mendoza y Susana Rada –entre otras– en 1927, cuyas actividades se vieron interrumpidas por la guerra del Chaco, y después la FOF refundada en 1940 y existente hasta 1965 de la que hablaré a continuación. Esta segunda FOF se caracteriza por dos subetapas: 1) hasta 1952 cuando todavía estaba afiliada a la FOL y 2) cuando desaparece la FOL y la federación femenina se afilia a la Confederación de Gremiales –adherida a la COB (Central Obrera Boliviana)– existiendo hasta 1965.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Bakunin: Contra la Autoridad Patriarcal (1873)


El siguiente texto forma parte del Capítulo 15, ‘Women, Love and Marriage’, (Mujer, amor y matrimonio) del Libro Anarchism, A Documentary History of LibertarianIdeas, del compilador Robert Graham. Traducción al castellano por @rebeldealegre 


Bakunin, en contraste con Proudhon, se oponía a la autoridad patriarcal. En su ensayo sobre la educación integral, denuncia la autoridad del padre sobre sus hijos. En sus programas y manifiestos revolucionarios, defiende consistentemente los iguales derechos para la mujer. En su Catequismo Revolucionario de 1866 escribió: “La mujer, distinta al hombre pero no inferior a él, inteligente, industriosa y libre como él, se declara su igual tanto en derechos como en toda función y deber político y social.”  (Selected Writings, New York: Grove Press, 1974, ed. A. Lelming, page 83). En consecuencia llama a:

La abolición no solo de la familia natural sino de la familia legal fundada sobre la ley y la propiedad. El matrimonio religioso y civil será reemplazado por el matrimonio libre.

Hombres y mujeres adultos tienen el derecho a unirse y separarse como les plazca, ni tiene la sociedad el derecho a obstaculizar su unión o a forzarles a mantenerla. Con la abolición del derecho a herencia y la educación de los niños asegurada por la sociedad, todas las razones legales para la irrevocabilidad del matrimonio desaparecerán. La unión de un hombre y una mujer debe ser libre, pues una elección libre es la condición indispensable para la sinceridad moral. En el matrimonio, mujer y hombre deben disfrutar de libertad absoluta. Ni la violencia ni la pasión ni los derechos antes rendidos pueden justificar una invasión de uno a la libertad del otro, y toda invasión como tal ha de considerarse un crimen. (Bakunin on Anarchism, Montreal: Black Rose Books, 1 980, pp. 93-94)

Dentro de la Primera Internacional, los federalistas anti-autoritarios asociados con Bakunin, como Eugene Varlin, adoptaron una postura similar, que tuvo la oposición de los seguidores de Proudhon, los mutualistas franceses. Pero no solo fueron los Proudhonianos en la Primera Internacional quienes ridiculizaron las ideas de Bakunin respecto a la igualdad de sexos. En su nota en oposición a la afirmación de Bakunin en el Programa de la Alianza Socialista Internacional (1868) de que la Alianza apoyaba por sobre todo “la igualdad política, económica y social de los individuos de cualquier sexo” (Bakunin, Selected Writings, pág. 174), Marx llamó a Bakunin hermafrodita, y ridiculizó a su esposa por haber añadido su firma al programa. La relación de Bakunin con su esposa Antonia fue objeto de considerable desdén porque, consistente con sus principios anarquistas, él nunca buscó restringir sus relaciones con otros hombres y actuó como padre cariñoso con los hijos de ella.

En los siguientes extractos de Estatismo y Anarquía (1873), reimpresos en Bakunin sobre Anarquismo, Bakunin vuelve al tema de la dominación patriarcal. En contraste con otros socialistas rusos de su era, Bakunin no tenía ilusión alguna respecto a la estructura social autoritaria y patriarcal de la comuna campesina rusa, el Mir, que otros veían como la base para el socialismo campesino.

El ideal del pueblo ruso se ve eclipsado por tres (…) rasgos que debemos combatir con toda nuestra energía… 1) paternalismo, 2) la absorción del individuo por parte del Mir, 3) confianza en el Zar.  (…) Los dos últimos, la absorción del individuo por parte del Mir y el culto al Zar, son el efecto natural e inevitable del primero, es decir, el paternalismo de quienes gobiernan. Este es un gran mal histórico, el peor de todos…

Este mal deforma toda la vida rusa, y por cierto la paraliza, con su vulgar letargo de la familia, el mentir crónico, la ávida hipocresía, y finalmente, el servilismo que hace la vida insoportable. El despotismo del marido, del padre, del hermano mayor sobre la familia (ya una institución inmoral por virtud de sus desigualdades jurídico-económicas), la convierten en una escuela de violencia y de bestialidad triunfante, de cobardía y de las perversiones cotidianas del hogar familiar. La expresión “cementerio blanqueado” (*) es una buena descripción de la familia rusa.

… [El patriarca de la familia] es simultáneamente un esclavo y un déspota: un déspota ejerciendo su tiranía sobre todos bajo su techo y dependientes de su voluntad. Los únicos amos que él reconoce son el Mir y el Zar. Si él es la cabeza de la familia, se comportará como un déspota absoluto, pero será sirviente del Mir y esclavo del Zar. La comunidad rural es su universo; solo existe su familia y a un nivel más alto el clan. Esto explica por qué el principio patriarcal domina al Mir, una tiranía odiosa, una sumisión cobarde, y la negación absoluta de todos los derechos individuales y de la familia . . .

Uno de los más grandes infortunios en Rusia es que cada comunidad constituye un círculo cerrado. Ninguna comunidad encuentra necesario tener la menor conexión orgánica con otras comunidades. Están ligadas por el intermediario del Zar, el “pequeño padre,” y solamente por el supremo poder patriarcal conferido a él. Es claro que la desunión paraliza a las personas, condena a sus revueltas casi siempre locales a la derrota cierta y a la vez consolida la victoria del despotismo ...

La lucha contra el régimen patriarcal está en el presente levantándose en casi todo pueblo y en toda familia. En la comunidad rural, el Mir ha degenerado al punto en que se ha vuelto un instrumento del Estado. El poder y la voluntad burocrática arbitraria del Estado es odiado por el pueblo y la revuelta contra este poder y su voluntad arbitraria es al mismo tiempo una revuelta contra el despotismo de la comunidad rural y del Mir.



(*) N. del. T.: Expresión bíblica [Mateo 23:27] para algo que se ve bello por fuera, pero el interior es sucio.